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Versículos de la Biblia sobre 'Clamar'

  • Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
  • “No seáis como vuestros padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: “Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras” ’. Pero no me escucharon ni me hicieron caso” —declara el Señor.
  • Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces.
  • A la viuda y al huérfano no afligiréis. Si lo afliges y él clama a mí, ciertamente yo escucharé su clamor, y se encenderá mi ira y os mataré a espada, y vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.
  • Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
  • La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan; desde entonces se anuncian las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él.
  • Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a ti.
    ¡Señor, oye mi voz!
    Estén atentos tus oídos
    a la voz de mis súplicas.
  • El Espíritu del Señor está sobre mí,
    porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
    Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos,
    y la recuperación de la vista a los ciegos;
    para poner en libertad a los oprimidos.
  • El Espíritu del Señor Dios está sobre mí,
    porque me ha ungido el Señor
    para traer buenas nuevas a los afligidos;
    me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón,
    para proclamar libertad a los cautivos
    y liberación a los prisioneros.
  • Porque yo libraba al pobre que clamaba,
    y al huérfano que no tenía quien le ayudara.
    Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecer,
    y el corazón de la viuda yo llenaba de gozo.
  • Claman los justos, y el Señor los oye,
    y los libra de todas sus angustias.
    Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón,
    y salva a los abatidos de espíritu.
  • Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: que el Cristo había de padecer, y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, Él debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles.