Versículos de la Biblia sobre 'Los hijos como Herencia de dios'
- Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
- La casa y las riquezas son herencia de los padres;
Mas de Jehová la mujer prudente. - Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
- Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen. - Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
- Bienaventurados los pacificadores,
porque ellos serán llamados hijos de Dios. - Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
- Corona de los viejos son los nietos,
Y la honra de los hijos, sus padres. - Ninguna arma forjada contra ti prosperará,
y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
Esta es la herencia de los siervos de Jehová,
y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. - Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.
- Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida.
- El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
- Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
- Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
- Como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.
- Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
- Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
- Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad
y hasta la eternidad sobre los que le temen,
Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
Sobre los que guardan su pacto,
Y los que se acuerdan de sus mandamientos
para ponerlos por obra. - !!Cuán grande es tu bondad,
que has guardado para los que te temen,
Que has mostrado a los que esperan en ti,
delante de los hijos de los hombres! - Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
- Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.
- No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.
- Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
- Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.
- La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.
- Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó. - Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.
- No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.
- Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? - Toda palabra de Dios es limpia;
El es escudo a los que en él esperan. - Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
- Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
- Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
- Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
- Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,
Porque son el gozo de mi corazón. - Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
- ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
- Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
- Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
- Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
- Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
- ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
- Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
- Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
- Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.
- No hay santo como Jehová;
Porque no hay ninguno fuera de ti,
Y no hay refugio como el Dios nuestro. - Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
- Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.
- Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. - Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
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