Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.”

En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”.
Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Dios, ten piedad de mí, pecador».
Temas relacionados
Arrepentimiento
Si se humilla mi...
Conversión
Si se humilla mi...
Humildad
Con toda humildad y...
Gracia
Acerquémonos, pues, confiadamente al...
Pecado
¿No sabéis que los...
Amor
El amor es sufrido...
Versículo de la Biblia del día
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndolos aún.Versículo de la Biblia al Azar
En la multitud de mis pensamientos íntimos,tus consolaciones alegraban mi alma.Siguiente versículo!Con imagen