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Versículos de la Biblia sobre 'Vida despues de la muerte'

  • Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
  • La muerte y la vida están en poder de la lengua,
    Y el que la ama comerá de sus frutos.
  • Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
  • En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.
  • Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
  • Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
  • Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración,
    Y después de hacerlo, reflexionar.
  • De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
  • Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
  • Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
  • No aprovecharán las riquezas en el día de la ira;
    Mas la justicia librará de muerte.
  • ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
  • Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
  • Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
  • Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.
  • Los tesoros de maldad no serán de provecho;
    Mas la justicia libra de muerte.
  • Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.
  • Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
  • Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
  • Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
  • Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
  • Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
  • Hay camino que al hombre le parece derecho;
    Pero su fin es camino de muerte.
  • El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
  • Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Ponme como un sello sobre tu corazón,
    como una marca sobre tu brazo;
    Porque fuerte es como la muerte el amor;
    Duros como el Seol los celos;
    Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
  • El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
  • El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
  • A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.
  • Riquezas, honra y vida
    Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
  • Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
  • Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
  • Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
  • Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.
  • El rescate de la vida del hombre está en sus riquezas;
    Pero el pobre no oye censuras.
  • Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
  • Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
  • Me mostrarás la senda de la vida;
    En tu presencia hay plenitud de gozo;
    Delicias a tu diestra para siempre.
  • El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
  • Aunque ande en valle de sombra de muerte,
    No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
    Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
  • Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
  • Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
  • Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
    Porque de él mana la vida.
  • Porque el que me halle, hallará la vida,
    Y alcanzará el favor de Jehová.
  • ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
  • Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
  • Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
  • Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz.
  • Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.