- Estad alerta, permaneced firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes.
- Mirad cuán bueno y cuán agradable es
que los hermanos habiten juntos en armonía. - Mi carne y mi corazón pueden desfallecer,
pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. - Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.
- ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
- Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.
- Por tanto, alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro, tal como lo estáis haciendo.
- Dad gracias al Señor, porque Él es bueno;
porque para siempre es su misericordia. - Y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.
- Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.
- El que cubre una falta busca afecto,
pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos. - ¿Por qué te abates, alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! - Pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido.
- Con toda diligencia guarda tu corazón,
porque de él brotan los manantiales de la vida. - El da fuerzas al fatigado,
y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. - Como el agua refleja el rostro,
así el corazón del hombre refleja al hombre. - Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.
- Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
- Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
- Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
- Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
- Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
- Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón.
- Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos.
- Todo lo que respira alabe al Señor.
¡Aleluya!
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