- Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
- Sana a los quebrantados de corazón,
y venda sus heridas. - Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.
- Mi carne y mi corazón pueden desfallecer,
pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. - Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
- ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
- Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
- Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como estos es el reino de los cielos.
- El da fuerzas al fatigado,
y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. - Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros.
- La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
- Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.
- El que sigue la justicia y la lealtad
halla vida, justicia y honor. - Enseña al niño el camino en que debe andar,
y aun cuando sea viejo no se apartará de él. - Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.
- Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos.
- El alma generosa será prosperada,
y el que riega será también regado. - Porque el Señor da sabiduría,
de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. - Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.
- Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
- Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy.
- He aquí, yo soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?
- El Señor está cerca de todos los que le invocan,
de todos los que le invocan en verdad. - Bendice, alma mía, al Señor,
y bendiga todo mi ser su santo nombre. - Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
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