Versículos de la Biblia sobre 'Salmo 91'
- El que habita al abrigo del Altísimo
morará a la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía,
mi Dios, en quien confío. - Con sus plumas te cubre,
y bajo sus alas hallas refugio;
escudo y baluarte es su fidelidad. - Si digo: Mi pie ha resbalado,
tu misericordia, oh Señor, me sostendrá. - Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí,
tus consuelos deleitan mi alma. - Venid, adoremos y postrémonos;
doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor. - Los que amáis al Señor, aborreced el mal;
Él guarda las almas de sus santos;
los libra de la mano de los impíos. - Bendice, alma mía, al Señor,
y bendiga todo mi ser su santo nombre. - Compasivo y clemente es el Señor,
lento para la ira y grande en misericordia. - Como está de lejos el oriente del occidente,
así alejó de nosotros nuestras transgresiones. - Como un padre se compadece de sus hijos,
así se compadece el Señor de los que le temen. - Mas la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen,
y su justicia para los hijos de los hijos,
para los que guardan su pacto
y se acuerdan de sus preceptos para cumplirlos. - Al Señor cantaré mientras yo viva;
cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista. - Dad gracias al Señor, invocad su nombre;
dad a conocer sus obras entre los pueblos. - Buscad al Señor y su fortaleza;
buscad su rostro continuamente. - Porque Él ha saciado al alma sedienta,
y ha llenado de bienes al alma hambrienta. - Él envió su palabra y los sanó
y los libró de la muerte. - Te alabaré entre los pueblos, Señor;
te cantaré alabanzas entre las naciones. - Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios,
sobre toda la tierra sea tu gloria. - El principio de la sabiduría es el temor del Señor;
buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;
su alabanza permanece para siempre. - ¡Aleluya!
Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señor,
que mucho se deleita en sus mandamientos. - Bien le va al hombre que se apiada y presta;
arreglará sus asuntos con juicio. - Porque nunca será sacudido;
para siempre será recordado el justo. - No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad. - Nuestro Dios está en los cielos;
Él hace lo que le place. - Amo al Señor, porque oye
mi voz y mis súplicas.
Porque a mí ha inclinado su oído;
por tanto le invocaré mientras yo viva. - En medio de mi angustia invoqué al Señor;
el Señor me respondió y me puso en un lugar espacioso. - El Señor está a mi favor; no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre? - Es mejor refugiarse en el Señor
que confiar en el hombre. - Este es el día que el Señor ha hecho;
regocijémonos y alegrémonos en él. - Te rogamos, oh Señor: sálvanos ahora;
te rogamos, oh Señor: prospéranos ahora.
Bendito el que viene en el nombre del Señor;
desde la casa del Señor os bendecimos. - ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto,
los que andan en la ley del Señor! - ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios,
y con todo el corazón le buscan! - Con rectitud de corazón te daré gracias,
al aprender tus justos juicios. - ¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?
Guardando tu palabra. - Con todo mi corazón te he buscado;
no dejes que me desvíe de tus mandamientos. - En mi corazón he atesorado tu palabra,
para no pecar contra ti. - Me he gozado en el camino de tus testimonios,
más que en todas las riquezas. - He escogido el camino de la verdad;
he puesto tus ordenanzas delante de mí. - Inclina mi corazón a tus testimonios
y no a la ganancia deshonesta. - Y andaré en libertad,
porque busco tus preceptos. - Me apresuré y no me tardé
en guardar tus mandamientos. - Jamás me olvidaré de tus preceptos,
porque por ellos me has vivificado. - Lámpara es a mis pies tu palabra,
y luz para mi camino. - Tus testimonios he tomado como herencia para siempre,
porque son el gozo de mi corazón. - Tú eres mi escondedero y mi escudo;
en tu palabra espero. - La exposición de tus palabras imparte luz;
da entendimiento a los sencillos. - Afirma mis pasos en tu palabra,
y que ninguna iniquidad me domine. - La suma de tu palabra es verdad,
y cada una de tus justas ordenanzas es eterna. - Mucha paz tienen los que aman tu ley,
y nada los hace tropezar. - Libra mi alma, Señor, de labios mentirosos,
y de lengua engañosa.
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