- Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo.
- Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.
- Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).
- En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
- Jesús le dijo: —Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.
- Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.
- Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
- No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros.
- Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
- Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.
- ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
- Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
- Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
- Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
- Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy.
- Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
- Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió y se oyó una voz desde la nube, que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.»
- No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
- Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.
- No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada.
- Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
- Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.
- Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, os aparten de sí, os insulten y desechen vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre.
- Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos.
- Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Temas relacionados
Padre
Como el padre se...
Salvación
Y en ningún otro...
Crucifixión
Él mismo llevó nuestros...
Fe
Por tanto, os digo...
Amor
El amor es sufrido...
Vida
Jehová te guardará de...
