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Versículos de la Biblia sobre la Guerra espiritual

  • Pero fiel es el Señor quien os fortalecerá y protegerá del maligno.
  • Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros.
  • Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne.
  • Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.
  • Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.
  • Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.
  • Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.
  • Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos.
  • El Señor peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados.
  • He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
  • Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes.
  • Aunque un ejército acampe contra mí,
    no temerá mi corazón;
    aunque en mi contra se levante guerra,
    a pesar de ello, estaré confiado.
  • Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
  • Algunos confían en carros, y otros en caballos;
    mas nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos.
  • Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno.
  • Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
  • Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios.