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Versículos de la Biblia sobre 'Viva nuestro dios'

  • Nuestro Dios está en los cielos;
    Él hace lo que le place.
  • Pues, ¿quién es Dios, fuera del Señor?
    ¿Y quién es roca, sino solo nuestro Dios?
  • Pues ¿quién es Dios, fuera del Señor?
    ¿Y quién es roca, sino solo nuestro Dios?
  • A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
  • Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto, y Él escuchó nuestra súplica.
  • Al Señor cantaré mientras yo viva;
    cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.
  • Y el pueblo respondió a Josué: Al Señor nuestro Dios serviremos y su voz obedeceremos.
  • No hay santo como el Señor;
    en verdad, no hay otro fuera de ti,
    ni hay roca como nuestro Dios.
  • Dios es nuestro refugio y fortaleza,
    nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
  • Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
  • Algunos confían en carros, y otros en caballos;
    mas nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos.
  • Que el Señor nuestro Dios esté con nosotros, como estuvo con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone.
  • Porque el Señor es nuestro juez,
    el Señor es nuestro legislador,
    el Señor es nuestro rey;
    Él nos salvará.
  • Y el Señor nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al Señor nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy.
  • Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
  • Y habrá justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del Señor nuestro Dios, tal como Él nos ha mandado.
  • ¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío —declara el Señor Dios— y no en que se aparte de sus caminos y viva?
  • Y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros.
    Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos;
    sí, la obra de nuestras manos confirma.
  • El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva».
  • Danos hoy el pan nuestro de cada día.
  • Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
  • El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
  • Ahora pues, que el temor del Señor esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque con el Señor nuestro Dios no hay injusticia ni acepción de personas ni soborno.
  • La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.
  • Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
  • Sécase la hierba, marchítase la flor,
    mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
  • Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.
  • Y fue para esto que Él os llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancéis la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
  • Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
  • Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.
  • Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.
    La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
  • Entonces el Señor Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. Y el Señor Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado.
  • Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre,
    nosotros el barro, y tú nuestro alfarero;
    obra de tus manos somos todos nosotros.
  • Pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él.
  • Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
  • Venid, adoremos y postrémonos;
    doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.
  • Porque tu misericordia es mejor que la vida,
    mis labios te alabarán.
    Así te bendeciré mientras viva,
    en tu nombre alzaré mis manos.
  • Abandone el impío su camino,
    y el hombre inicuo sus pensamientos,
    y vuélvase al Señor,
    que tendrá de él compasión,
    al Dios nuestro,
    que será amplio en perdonar.
  • Nuestro socorro está en el nombre del Señor,
    que hizo los cielos y la tierra.
  • Amo al Señor, porque oye
    mi voz y mis súplicas.
    Porque a mí ha inclinado su oído;
    por tanto le invocaré mientras yo viva.
  • Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.
  • Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
  • Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo, no defraudando, sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.
  • Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios; y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.
  • Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
  • Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
  • Para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.
  • Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.