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Versículos de la Biblia sobre 'Dios te perdona'

  • Ayúdanos oh Dios de nuestra salvación,
    por la gloria de tu nombre;
    líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.
  • ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad
    y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad?
    No persistirá en su ira para siempre,
    porque se complace en la misericordia.
  • Y ellos serán míos —dice el Señor de los ejércitos— el día en que yo prepare mi tesoro especial, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve.
  • No temas, porque yo estoy contigo;
    no te desalientes, porque yo soy tu Dios.
    Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,
    sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.
  • Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán.
    Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela
    cual tierra seca y árida donde no hay agua.
  • Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da.
  • Por tanto, debes comprender en tu corazón que el Señor tu Dios te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.
  • Y sucederá que si obedeces diligentemente al Señor tu Dios, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, el Señor tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra.
  • Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra,
    que te dice: «No temas, yo te ayudaré».
  • Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por lo tanto, el Señor tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo.
  • Así pues, guardarás sus estatutos y sus mandamientos que yo te ordeno hoy, a fin de que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y para que prolongues tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te da para siempre.
  • Oh Señor, tú eres mi Dios;
    te ensalzaré, daré alabanzas a tu nombre,
    porque has hecho maravillas,
    designios concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.
  • Pues te ordeno hoy amar al Señor tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que el Señor tu Dios te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.
  • Pues el Señor tu Dios te bendecirá como te ha prometido, y tú prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado; y tendrás dominio sobre muchas naciones, pero ellas no tendrán dominio sobre ti.
  • Jesús le dijo: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
  • ¿Por qué te abates, alma mía,
    y por qué te turbas dentro de mí?
    Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez.
    ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!
  • Levántate, oh Señor; alza, oh Dios, tu mano.
    No te olvides de los pobres.
  • ¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.
  • Te exaltaré mi Dios, oh Rey,
    y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
  • El Señor irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te acobardes.
  • Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar;
    te aconsejaré con mis ojos puestos en ti.
  • Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.
  • El que cubre una falta busca afecto,
    pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
  • A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.
  • Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
  • Por el camino de la sabiduría te he conducido,
    por sendas de rectitud te he guiado.
  • Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
  • Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces.
  • Te alabaré entre los pueblos, Señor;
    te cantaré alabanzas entre las naciones.
  • Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
  • Con el benigno te muestras benigno,
    con el íntegro te muestras íntegro.
  • Debéis guardar diligentemente los mandamientos del Señor vuestro Dios, y sus testimonios y estatutos que te ha mandado.
  • Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
    no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca.
  • Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo,
    y si por los ríos, no te anegarán;
    cuando pases por el fuego, no te quemarás,
    ni la llama te abrasará.
  • A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo,
    porque me has dado sabiduría y poder,
    y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido,
    pues el asunto del rey nos has dado a conocer.
  • El Señor te bendiga y te guarde;
    el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti,
    y tenga de ti misericordia;
    el Señor alce sobre ti su rostro,
    y te dé paz.
  • El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
  • Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente;
    ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
  • Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.
  • Porque tu misericordia es mejor que la vida,
    mis labios te alabarán.
    Así te bendeciré mientras viva,
    en tu nombre alzaré mis manos.
  • No te fatigues en adquirir riquezas,
    deja de pensar en ellas.
  • Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare.
  • Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
  • Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno.
    ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti,
    sino solo practicar la justicia, amar la misericordia,
    y andar humildemente con tu Dios?
  • Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza,
    y tu corazón guarde mis mandamientos,
    porque largura de días y años de vida
    y paz te añadirán.
  • Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
  • No permitirá que tu pie resbale;
    no se adormecerá el que te guarda.
  • Que te conceda el deseo de tu corazón,
    y cumpla todos tus anhelos.
  • Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del Señor y sus estatutos que yo te ordeno hoy para tu bien?
  • Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.