- El hijo sabio es la alegría de su padre;
el hijo necio es el pesar de su madre. - ¿Quién es sabio?, el que entiende estas cosas;
¿quién tiene discernimiento?, el que las comprende.
Ciertamente son rectos los caminos del Señor:
en ellos caminan los justos,
mientras que allí tropiezan los rebeldes. - No va bien con los necios el lenguaje refinado
ni con los gobernantes, la mentira. - He aquí el que forma las montañas,
el que crea el viento,
el que revela al ser humano sus pensamientos,
el que convierte la aurora en tinieblas,
el que marcha sobre las alturas de la tierra:
su nombre es el Señor Dios de los Ejércitos.






