- El hijo sabio es la alegría de su padre;
el hijo necio es el pesar de su madre. - No va bien con los necios el lenguaje refinado
ni con los gobernantes, la mentira. - ¿Quién es sabio?, el que entiende estas cosas;
¿quién tiene discernimiento?, el que las comprende.
Ciertamente son rectos los caminos del Señor:
en ellos caminan los justos,
mientras que allí tropiezan los rebeldes.






