- ¡Cuán bueno y cuán agradable es
que los hermanos convivan en armonía! - En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
- ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los inmorales sexuales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
- Podrán desfallecer mi cuerpo y mi corazón,
pero Dios es la roca de mi corazón;
él es mi herencia eterna. - Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo.
- Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.
- El que perdona la ofensa cultiva el amor;
el que insiste en la ofensa divide a los amigos. - Den gracias al Señor porque él es bueno;
su gran amor perdura para siempre. - ¿Por qué estás tan abatida, alma mía?
¿Por qué estás angustiada?
En Dios pondré mi esperanza
y lo seguiré alabando.
¡Él es mi salvación y mi Dios! - Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.
- Por sobre todas las cosas cuida tu corazón,
porque de él mana la vida. - No se contenten solo con oír la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.
- El agua refleja el rostro;
el corazón refleja la persona. - Nosotros amamos porque él nos amó primero.
- Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.
- Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.
- Clama a mí y te responderé; te daré a conocer cosas grandes e inaccesibles que tú no sabes.
- No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.
- Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
- Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente.
- Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.
- Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
- Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.
- ¡Que todo lo que respira alabe al Señor!
¡Aleluya! - Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.
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