- Al oír esto, Jesús dijo a Jairo: —No tengas miedo; nada más cree y ella será sanada.
- Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús.
- Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.
- Porque para Dios no hay nada imposible.
- No juzguen y no se les juzgará. No condenen y no se les condenará. Perdonen y se les perdonará.
- Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!
- Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan.
- Den y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida con que midan a otros, se les medirá a ustedes.
- Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
- ¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.






