Versículos de la Biblia sobre 'Anima a los demas'
- No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.
- Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la Ley y los Profetas.
- Entonces, ¿busco ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.
- Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas.
- Por lo tanto, no debemos dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio.
- Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «no mates», «no robes», «no codicies», y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo».
- Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo.
- Sean ustedes santos porque yo, el Señor, soy santo y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos.
- Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.
- Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás.
- He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida.
- Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
- Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.
- Sana a los de corazón quebrantado
y venda sus heridas. - A los justos los guía su integridad;
a los infieles los destruye su perversidad. - Daré de beber a los sedientos y saciaré a los que estén agotados.
- Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez más y en cada uno de ustedes sigue abundando el amor hacia los otros.
- El Señor da vista a los ciegos,
el Señor levanta a los agobiados,
el Señor ama a los justos. - Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado.
- Predica la palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.
- De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.
- Él reserva el éxito para los íntegros
y es escudo a los de conducta intachable. - ¡Levanta la voz y hazles justicia!
¡Defiende a los pobres y necesitados! - Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente.
- El perverso provoca contiendas
y el chismoso divide a los buenos amigos. - A cada uno le parece correcto su camino,
pero el Señor juzga los corazones. - Practicar la justicia y el derecho
lo prefiere el Señor a los sacrificios. - Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad. - Los leoncillos se debilitan y tienen hambre,
pero a los que buscan al Señor nada les falta. - En ti confían los que conocen tu nombre,
porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan. - Este es el mensaje que han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros.
- Bueno es el Señor;
es refugio en el día de la angustia
y conoce a los que en él confían. - Toda palabra de Dios es purificada;
Dios es escudo a los que en él buscan refugio. - Porque el Señor se complace en su pueblo;
a los humildes concede el honor de la victoria. - Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados.
- En fin, hermanos, alégrense, busquen su restauración, hagan caso de mi exhortación, sean de un mismo sentir, vivan en paz. Y el Dios de amor y de paz estará con ustedes.
- Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: “El reino de Dios está cerca de ustedes”.
- El Señor aborrece a los de labios mentirosos,
pero se complace en los que actúan con lealtad. - Dios da un hogar a los desamparados
y dicha a los cautivos que libera;
pero los rebeldes habitarán en el desierto. - Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros.
- Porque con un solo sacrificio ha perfeccionado para siempre a los que han sido santificados.
- En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo y que la esposa respete a su esposo.
- El Señor protege al extranjero
y sostiene al huérfano y a la viuda,
pero frustra los planes de los malvados. - El que perdona la ofensa cultiva el amor;
el que insiste en la ofensa divide a los amigos. - Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.
- Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
- Temer a los hombres resulta una trampa,
pero el que confía en el Señor sale bien librado. - Él dará vida eterna a los que, perseverando en las buenas obras, buscan gloria, honor e inmortalidad.
- Los preceptos del Señor son rectos:
traen alegría al corazón.
El mandamiento del Señor es claro:
da luz a los ojos. - Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.






